CÓMO EL SUEÑO DE UNA A VENTURA VA PARA LA CARRETERA
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Hay un mundo de fantasías dentro de cada persona. Viajar en moto es una de ellas. Para algunos, ella se transforma en una irresistible atracción de lo desconocido-y las personas parten por el simple placer de la aventura.
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El invierno es riguroso y Moscú no queda menos de 40 mil Km de Brasil. En su empresa en Palhoça, a 8 km. De Florianópolis, S.C, João Gonçalves, el 'gaucho', hace las cuentas, consulta los mapas. Y decide: si sale en junio, llega antes de la nieve, que cae en diciembre. Parece que por su cabeza ni pasa la idea de que no sabe una palabra en ruso, y el inglés no va más allá de 20 palabras, o que por el camino va a encontrar 41 países, solamente en Europa.
Por lo que sé, ningún brasilero entró en la Plaza Roja en moto, se sacó una foto y volvió.
Quién conoce el Gaucho sabe que es eso mismo lo que él va a hacer entrar a Moscú en moto. Va a hacer, no!, Ya está yendo, en una Honda XL- 250, 5 mil dólares en el bolsillo, sin saber lo que le depara en Polonia, Hungría o en Checoslovaquia.
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único que importa es ser el primero a entrar en la URSS en motocicleta-
Es el mismo desafío que lo llevó a cruzar el 3800 Km de barro y selva de
la transamazonica, en 1976, en una Harley Davidson de 1200 cc. También
fue el primero a realizar esta hazaña en moto.
"O usted sale, o continúa como el resto de la multitud" dice el paulistano Antonio Carlos Cappicci, otro aventurero. |
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Para la mayoría de las personas, esa extraña compulsión de salir por el mundo en moto, lejos del conforto de un hotel, avión, o hasta de la protección de un coche, es simplemente una locura, las personas crían raíces. Pero llega un momento en que éstas parecen sofocarte demás.
"Trabajo 14 horas por día comenta Gaucho y llega una hora en que si no salgo a dar una vuelta me vuelvo loco. Es mí válvula de escape.
Gaucho es dueño de una empresa de máquinas para lavar ómnibus, tiene 36 años, cuatro hijos, y hace 8 años que es casado con Silvia (mi Amelia del año 2000).
Mientras arregla el nudo de la corbata, (exigencia de la profesión) él vende máquinas operarias, como tomos y fresas, para grandes empresas _ Antonio Carlos, 29 años, también recuerda el viaje de 11.000 lar' que hizo hace dos años, en una Honda XL-500.
Don Juan de los libros de Carlos Castañeda, (de la línea ocultista. Siempre fui muy sensible y creo que el sueño y la realidad son la misma cosa es sueño para algunos y realidad para otros.
Un día, en marzo de 1981, se levantó y dijo: "Me voy". Largó el empleo, las raíces, la seguridad de un noviazgo de 6 años con Shalma y, de repente, se vio en los EEUU, pronto para comenzar una gran aventura.
PREMIOS EN PERÚ
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esa época, uno al lado del otro, en la tranquila ciudad alemana de
Bremen, el profesor en electrónica Wolfgang Reiche, de 34 años, y Grudun
Brar, de 30 años, comenzó a hacer realidad ese mismo sueño antiguo. No
querían ser los primeros en nada, ni sentían esa compulsión
incontrolable de buscar misterios en otras tierras.
Wolfgang y Grudun solamente querían huir de la rutina, querían conocer el mundo y otros pueblos; en bicicleta. Llegué a una etapa decisiva de la vida, -contó Wolfgang. Antes no podía hacer ese viaje porque no tenía dinero y precisaba estudiar. Y dentro de algunos años más, estará demasiado viejo para viajar en Bicicleta. Interrumpí dos años de mi vida para realizar esa aventura. Cuando volviera comenzaría a donde había parado. |
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Si
tuviera dinero, había partido antes. Pero, la falta de dinero ni siempre
es una barrera. Por lo menos no fue para "Zé do pedal", el
minero de Viçosa, José Geraldo de Souza Castro, que en 1978 salió en
bicicleta con 10 mil cruzeiros en el bolsillo, recorrió toda América y
Europa, vio la Copa del Mundo y volvió con 800 dólares para casa.
Él hizo de todo en el camino- ganó premios en una maratón a pie, en Perú, pidió ayuda en un programa de televisión, en México y trabajó para el Instituto Brasilero de Café, en Londres. |
Zé do Pedal está nuevamente en la carretera con una bicicleta, nueva patrocinada por US TOP, una carta de recomendación firmada por el presidente João Figueiredo y, lo que es más importante, la extraordinaria experiencia del viaje anterior. Esta vez, quiere recorrer el mundo entero.
Los desafíos a la capacidad humana de soportar y resolver situaciones inesperadas son increíbles; son cosas que no se aprenden en la escuela. Fue lo que sintieron Paulo Roberto Grisólia y su mujer Felicia, en diciembre del 82, yendo para Los Andes, casi en la frontera entre Argentina y Chile, cuando la Honda 750 F en la cual viajaban, paró con problemas eléctricos.
Paulo recuerda esto volviendo a su trabajo en Jacutinga (MG) con muy buen humor.
Después de una hora y media buscando el defecto, empezó a preocuparme. No podía dejar a mi mujer y la moto solos en la carretera para ir a buscar socorro. Entonces resolví jugar la última carta.
La tentativa final fue conectar un alambre directo al sistema eléctrico y a pesar del riesgo de quemar todo, ver dónde salía fuego. Hizo contacto y enseguida se sintió olor a quemado en la llave de ignición; era un cable que había entrado en corto, debido al peso de la mochila que estaba sobre el tanque, esto forzó y ocurrió ese trastorno. Fue solamente aislarlo y el viaje continuó.
En un viaje de vacaciones, sola, hacía el final del 81, la médica carioca laci Mariano da Silva descubrió también el encanto del paisaje del sur de Brasil y un especial e inesperado instinto para localizar defectos en Ábigail CB 350, que recorrió en ese viaje 6.581 'al ajustando corrientes, arreglando ruedas, fijando guardabarros y cambiando piezas.
En la época Iaci, era directora médica de la Asociación de los Motociclistas de Rio de Janeiro,, por cierto, encontraría acompañante para el viaje, silo quisiera. Más no quiso. "Hay momentos en que la soledad enriquece y te permite un mayor contacto con la naturaleza y contigo mismo.
"LA GENTE SE ENCUENTRA"
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La soledad, para
quien está en una moto es siempre relativa. En todo el mundo, los
motociclistas cultivan el saludable hábito de solidaridad, un lenguaje
propio y al mismo tiempo universal, porque aproxima a las personas. Y
conocer nuevas personas es la parte agradable de la aventura.
Todavía lleno de efluvios de las místicas minas de Matchupichu, ubicadas en un altiplano a 500 m encima del nivel del mar, en los Andes peruanos, el paulistano Luis de Castro Filho, estudiante de arquitectura, volvió abruptamente a la realidad en Lima, cuando su Yamaha RD 350 fue robada. Quemes lo salvaron fueron un grupo de amigos motociclista que dio la noticia en un programa de televisión y luego alguien informara donde estaba la moto.
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| Luis
sintió que en esas ocasiones la vida parece un hilo que alguien extiende,
se junta a otros más adelante o se separa. Cuando estaba eligiendo la
moto para el viaje, todavía en San Paulo, al final de 1975, se encontró
en la Yamaha con otros dos compañeros aventureros - el cineasta Pedro
Deperon y el músico Sergio Werneck, que como ellos pretendían, subirían
América Latina y llegarían a los EE.UU. en dos Yamaha 650 XS 2.
Y quien sabe, algún día nos encontraríamos por el camino - bromeó Luis, que entró por Mato Groso, cruzó Bolivia y salió en Perú, mientras Pedro y Sergio siguieron otra ruta: Porto Alegre, Buenos Aires/ Mendoza, Santiago y Lima. En la frontera boliviana Luis pasó por Denise Labarthe, una brasilera que también seguía por los caminos latinoamericanos, a dedo. Los cuatro acabaron encontrándose en Lima, por un acaso, siguieron juntos y Denise quedó con Sergio durante y después del viaje. |
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Simple coincidencia? Talvez sea, pero son esos detalles los que aumentan el matiz y que tornan la aventura, diferente de un mero paseo de turismo. Son imágenes y experiencias que el colombiano Marco Antonio Navas guarda en álbumes, como recuerdos de viajes. Con la imaginación poblada de fantasías de Julio Verne, de los piratas de Emilio Salgarí, de las hazañas del capitán Blake, de Marco Polo y Simbad el marinero; Navas dejaron a su mujer, tres hijos y un empleo en Colombia, en 1969. Y... finalmente fue a dar vuelta al mundo. |
Sólo que no ocupó 80 días, como Fileas Fogg de Verne. Le llevó nada menos que 11 años para iniciar el regreso a su país. Había recorrido 140 mil Km y, en el medio del camino todavía casó a dos hijos que lo acompañaron en parte del recorrido.
La recompensa por tanta incomodidad que se tiene, cuando se viaja con poco dinero, durmiendo en acampamentos improvisados, equivocándose con las placas en otro idioma, puede ser incomprensible para la mayoría de las personas; más, para Ivan Moura de Oliveira y Galeno Pupo, que fueron de Sao Paulo a los EE.UU., con dos Gilleras 175 cc, en 1972, la recompensa file bañarse en el río Quillagua, en pleno desierto del norte chileno, después de tres días sin agua.
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Para Antonio Carlos Cappicci, conocer el desierto mexicano, (su sueño hecho realidad) hasta lo hizo olvidar de la bronconeumonía que se agarró en Tapachula. Lo difícil es enfrentar otra vez la realidad, el día a día, la rutina. Pasé 6 meses casi sin hablar con las personas, de tanto que me acostumbré a la soledad o a oír lenguas que no entendía cuenta Antonio Carlos. Fue un proceso difícil para Shalma, también, la novia que no estaba segura de que si volvería (él salió de aquí apenas con el pasaje de ida-comentó) pues cuando él llegó, ella se asustó al encontrarse frente a un muchacho barbudo, con una cinta en el cabello y un tatuaje enorme de un águila en el brazo izquierdo. |
Llevó tiempo para habituarse a su realidad anterior, hasta que al fin volvió ser el Antonio Carlos que todos conocían. Volvió al empleo, vistió traje y corbata y salió para las visitas diarias de los clientes. A los clientes les encantaba conversar sobre el viaje y, como todos los que flaeron, él también quiso volver. En enero pasado, 5 meses después del casamiento con Shalma, puso la moto en la carretera nuevamente, con dos amigos y, penetró por Cuiabá-Porto Velho, debajo de la lluvia. En el medio del camino, una sorpresa; se encontraron con otro motociclista y siguieron juntos. Era nada más ni nada menos que João Gonçalves, el mismísimo Gaucho que ahora sueña con una foto en la Plaza Roja.
VIAJE, UNA ANTIGUA FANTASÍA
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El gusto por la aventura es una de las características más primitivas del hombre, según el psiquiatra Mauro Moore Madureira. El deseo de andar, ver lugares nuevos, buscar otras maneras de vivir ha acompañado toda la historia de la humanidad. ÉI cita las conquistas marinas y las recientes conquistas espaciales: Es dificil, para muchas personas ~ice él -aceptar las limitaciones impuestas por el beige-pálido, por el gris, una depresión que, muchas veces, hace parte de la vida cotidiana. Una aventura es buscar el azul ( paz)o el verde (libertad. Es una manera de experimentar los propios límites, y ensanchar la plataforma de seguridad que cada uno tiene. Y eso, en los análisis psiquiátricos, siempre está directamente relacionado a la fantasía que cada uno hace de sus viajes de aventuras. Es como si partes de cada uno, estuvieran esparcidas por todos lados, y en una aventura surgiera la oportunidad de encontrarlas, experimentando situaciones nuevas, tentando encontrar y comprender lo desconocido que existe también en el subconsciente de cada uno de nosotros. Además, según Madureira, hacer esos viajes en moto, o aún en bicicleta que depende del esfuerzo de las propias piernas, es buscar la libertad total para poder reorganizarse internamente. El lado negativo de una aventura es la huida, él querer librarse de personas o circunstancias que no siempre son fáciles de enfrentar. El aspecto positivo, Mauro lo ve en la disposición de soportar la soledad, lo nuevo y la oportunidad de auto comprenderse mejor Así, cuando regresan al lugar habitual- ya sea geográfica o psicológicamente, es posible mostrarse renovados, o por lo menos tener una nueva perspectiva de lo cotidiano. |
FIM
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